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La Mujer de la Rumorosa | Mexicali

La Mujer de la Rumorosa.

Regresaba de llevar un cliente a Mexicali, solo que en El Hongo me acorde que había dejado un bulto en la paquetería, ¡chingue a su…! Era un encargo importante, ¡maldito vicio del cine! ¡Malditos empresarios que proyectan películas en Mexicali que no en Tijuana! Pues la cosa es que tuve que regresar y ya pasaban de las 11:00 (de la noche)… a ver si alcanzo a los que limpian…

– ¿20 pesos? Acabo de pasar y estaba a 15…
– Los taxis pagan más.
– ¡No me jodas! Siempre pago igual que los carros.
– Dile al federal…
– Solo porque llevo un chingo de prisa… (y haciendo nuestra típica mentada con el brazo) ¡pinchi rata!
– ¡Aguas con la vieja de blanco!

mexicali rumorosa¡Su P$T@ madre! Tenía que recordarme de esa maldita leyenda, bueno ni tan maldita… vale más que no diga nada… que no piense nada…

Se cuenta de una enfermera que fue asesinada por un taxista justo en la bajadita posterior a la caseta de cobro, ahí donde se pone el de los burritos…

Dicen que se aparece pidiendo “aventón” y que si la subes, luego se desaparece y del miedo te estrellas…

Mucha gente afirma haberla visto… igual que el relato del trailer que supuestamente viene sobre ti en el sentido contrario de la subida y que solo es aire. (Se cuenta que en ese sitio se durmió un trailero con la ventana abierta y que solo encontraron el camarote lleno de sangre y la estela de haber sido arrastrado al monte por quien sabe queanimal…).

Que los hayan matado no tiene nada de extraño, lo de las apariciones sí, y no porque realmente crea en esas cosas sino porque la misma tenebrosidad de las piedras blancas con la luna llena invitan a sugestionarse… y una mente sugestionada es capaz de ver hasta a la virgen dando mensajes…

Pues bien, mientras esto pensaba la vi… ¡su puta madre! Se me lleno de puntitos la piel, frene por el escalofrío que ya me llevaba al voladero… luego de un instante llegó al carro y me pidió “aventón”… el frío sudor no me permitía moverme… quise rezar mas recordé que ya no soy creyente y que sería caer en la hipocresía que tanto he criticado a quienes en los momentos difíciles vuelven a la fe.

No sé de donde saque valor pero salí a fumar, se veía que fue una mujer muy hermosa y en su hablar parecía no estar consciente de lo que le había sucedido; le comenté la leyenda de la enfermera y de las cosas que cuentan sobre muertos que no saben que lo están…
Me miró de tal modo que hasta ahora no comprendo como pude seguir en pie, es una sensación muy rara, sientes que se va a salir el corazón de tan rápido que late… es una experiencia absolutamente desconocida; no me sentía amenazado, más bien frustrado por tantas dudas…

Había visto al hombre del gabán en Tlalpan (con un grupo de amigos que también afirman haberlo visto) y me había despertado, con impulsos idénticos a los de un dedo sobre el pecho, en una casa donde mataron a unos rusos; sin embargo, esto era algo totalmente nuevo. Lo anterior lo explicaba con la simple alucinación: individual y colectiva, pero… hablar con una muerta…

– Entonces estoy muerta.
– Perdón, quizá no debería decírtelo.
– Solo quiero ir a mi casa… llévame a Mexicali… déjame verla por última vez…

Lo dijo en un tono tan lastimero que no tuve más remedio que llevarla… Durante el trayecto no hice más que preguntas tontas a las que jamás respondió… solo me indicaba con la mano si dar vuelta o seguir derecho.

– Esta es mi casa, ahora te creo…
– ¿Qué?
– ¡Estoy muerta! Todo es tan distinto y además… ese moño negro… ¡ese era mi cuarto! Gracias…

Historia de Terror por:  Kiira Velasquez

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