Lo que más temían los traileros en La Rumorosa

Todo el que se dice llamar cachanilla ha transitado por la carretera de La Rumorosa, una de las mas peligrosas del país. Hoy te contaremos lo que vivieron algunos traileros desafortunados.

En la década de los ’80 un trailero manejaba apresurado por las peligrosas curvas de la carretera ya que su esposa estaba por dar a luz. Tal era su inquietud por llegar a tiempo que perdió el control del tráiler y terminó impactándose contra las rocas.

Milagrosamente aquel hombre bajó desorientado del vehículo sin ningún rasguño; se sentó a la orilla de la carretera a esperar alguien pasara y pudiera auxiliarle, pero nadie pasó. Después de unas horas se quedó dormido y al despertar la neblina invadía la carretera, decidió emprender en el descenso a pie, caminó por largo tiempo pero al final siempre volvía al lugar del accidente. A los pocos días encontraron el tráiler en un barranco, pero no al conductor, quien parecía haberse esfumado sin rastro alguno.

Años más tarde un joven trailero se detuvo bajando la carretera de La Rumorosa debido a las señas efusivas que le hacía un hombre. Este le contó que su mujer estaba por dar a luz y necesitaba llevarle con urgencia dinero, pero al haberse descompuesto su tráiler no podía dejarlo abandonado. El joven aceptó con un escalofrío aceptó y con dinero en mano y la dirección de la mujer en un papel descendió su camino a Mexicali.

Al dia siguiente fue a buscar a la esposa del hombre. Al llegar con ella le relató lo sucedió y le entregó el papel que el hombre le había dado con la dirección y el dinero. La mujer sorprendida no paraba de llorar. El hombre de la carretera era su esposo, el cual había muerto en aquel camino cinco años atrás.

El joven se alejó aterrado, sin comprender aun lo que sucedió. Pero al llegar a su casa se encontró al hombre de la carretera, ¡gracias amigo!, le dijo aquel hombre y desapareció. Tiempo después escuchando historias de sus compañeros descubrió que el hombre se le había aparecido a otros traileros, pero aquellos no cumplieron su promesa y llegaron a tener terribles accidentes.

Ahora el, y aquel hombre de la carretera, podían estar tranquilos.

¡Así que ya no te preocupes con que se te aparezca!

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